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Fiesta de Carnavales en CGB04/02/2016

El próximo martes 9 de febrero celebraremos una fiesta de Carnavales en CGB Informática. Por ello os invitamos a que dejéis a vuestros hijos con nosotros desde las 8:30 h. Nuestros cuidadores se encargarán de garantizar una mañana divertida en la que jugaremos, veremos películas, comeremos unos bocadillos y acabaremos bailando. Podéis recoger a los niños hasta las 14:30 h.

Los niños tendrán que venir disfrazados (del maquillaje ya nos encargamos nosotros). Los padres también podéis disfrazaros y disfrutar de un rico desayuno buffet en el office de nuestras oficinas. Si no se os ocurre disfraz, os sugerimos que, como al día siguiente es el entierro de la sardina, podéis venir de luto ¡y listo!

Os agradeceríamos que confirmárais vuestra asistencia y la de los niños a obrasocialcgb@esla.com

Fiesta Carnaval CGB

 

¡Os esperamos!

 

¡Gracias Papa Francisco por haber venido!01/12/2015

Al principio no nos lo creíamos: ¿Cómo todo un Papa viene a pisar la tierra roja de este país ensangrentado por la sangre también roja de tanta pobre gente?
Sin embargo, querido Papa Francisco, te saltaste a la torera las recomendaciones de los más cautelosos, no quisiste chaleco antibalas, te subiste en el Papa móvil sin blindar, para que todos te vieran mejor y te pusiste a hablarnos de paz y reconciliación. De que con la paz todo se gana, mientras que con la guerra todo se pierde. Cosas sencillas pero que necesitábamos mucho volver a oírlas. Que la violencia no conduce nunca a la paz sino que genera más violencia hasta crear un remolino de violencia que engulle inocentes y pecadores. Recién llegado, arropado por una multitud entregada y 2.800 scouts que ponían orden, pasaste por el mismo lugar en la avenida Combatant en el que hace poco menos de un mes, 4 representantes de un grupo radical que venían a Bangui a negociar fueron linchados con palos y machetes. Tocaste a los niños desplazados, que han perdido casa, familia, escuela, niños noqueados por la violencia, niños heridos por las balas, niños de casas quemadas que miran el horizonte sin ver ya nada más porque les habían robado su inocencia, de tantas maldades que han sido testigos. Hijos del miedo, hijos del hambre, niños musulmanes y no musulmanes en dos campos de desplazados distintos, sin hacer diferencias, niños de mirada perdida a quienes les han saqueado el alma en Bangui. Te paseaste entre ellos, con los zapatones negros que trajiste desde Argentina... Gracias porque te pusiste en su lugar y denunciaste sin paliativos que muchos de aquellos niños y jóvenes habían sido utilizados por criminales como carne de cañón y esclavas sexuales.
Entraste el mezquita de Koudoukou sin miedo a las balas! El Imán Layama Kobina no estaba allí porque se la tienen jurada incluso muchos de los suyos, pero la habían pintado y aderezado  sólo para ti Papa Francisco, porque decían que era un gran honor que pisaras sus esteras con tus pies desnudos y les hablaras de paz. 5 minutos quisiste rezar donde suele predicar el Imán, sin decir nada, en silencioso recogimiento.  Sólo después les saludaste con una gran sonrisa. No sé si los violentos te escucharán, pero sé que aquellos que te escucharon quedaron sobrecogidos. Lo mismo cuando hablaste en la escuela de Teología protestante. Lo mismo cuando, rompiendo el protocolo, horror para tu gendarmería, la Minusca y para todo tu séquito! y te acercaste a la escuela musulmana para escuchar los lamentos de mujeres que lloran con lágrimas de dolor, del mismo color por cierto que las lágrimas de las madres no musulmanas que viste el día anterior. Un Papa en Bangui sin chaleco antibalas cuando dos días antes los kalasnikof no dejaron de tronar durante toda la tarde, allí mismito, a dos tiros de piedra de la Nunciatura, por la avenida Boganda abajo, en el P.K. 5 en donde hasta por respirar te juegas la vida. Tuviste un recuerdo, te lo habíamos dicho los Obispos cuando comimos contigo el domingo en la Nunciatura, para los combonianos de la parroquia de Fátima, que no pudieron verte por no abandonar los 500 desplazados sentenciados a muerte si salían de la verja de la misión. Dijiste que te hubiera gustado ir a Fátima, insuflar ánimos allí! No pudo ser, por motivos de seguridad. Gracias por recordarme durante la comida solo con los Obispos  (yo estaba sentado enfrente de su Santidad, comiendo pescadito del río Oubangui con habichuelillas verdes), que San Ambrosio decía que el nombre de Dios es misericordia y que donde hay misericordia, allí está Dios. Estuviste "sembrao" Papa Francisco cuando  sugeriste entre líneas que los que mueven los hilos para que nada funcione en Centroáfrica, curiosamente, no viven en Centroáfrica, y que nadie tiene que huir de Centroáfrica por ello, porque  tuviste valor de decirlo todo sin pelos en la lengua, hablaste con arrojo a los jóvenes de Centroáfrica, confesaste a algunos y te paseaste en medio de los pobres como cuando te llamaban Padre Jorge por los arrabales de Buenos Aires. 
Gracias porque nos has dado valor y esperanza, porque no te callaste, porque miraste a la cara a los pobres, porque abriste la Puerta Santa de la Misericordia enseñándonos un carril prioritario, diferente del resto de la Iglesia, para ir más rápido hacia Sus Manos, experimentar su amor, y nos pediste que lo repartiéramos después, en forma de gestos de reconciliación. Nos enseñaste un camino, nos mostraste cómo salir de hoyo, del laberinto en el que estamos... Cuando, después de la foto ritual en la Nunciatura, te cogiste a mi brazo para subir los escalones, sentí tu fuerza, no tanto física, sino sobre todo humana y espiritual.  Bromeamos contigo en la comida con los Obispos cuando te enseñamos dos palabras en sango: ndoyé y siriri. Las repetiste a los jóvenes de la vigilia de oración 3 horas después: " Empapad vuestra vida de amor y paz"
La multitud del estadio 20.000 plazas te sobrecogió, se te vio en la cara, porque rugían de amor y respeto cuando les dijiste de "pasar a la otra orilla" es decir pasar página y empezar de nuevo en la sociedad centroafricana. Cuando 25 almas gritaron a una el lema popular cristiano, sonreíste de oreja a oreja. Cuando me diste un regalo, (una custodia) me dijiste en español que rezara por ti y me guiñaste un ojo...
Luego, querido Papa Francisco, subiste al avión sobre las 12'30h de esta mañana,  el segundo día de tu visita a Bangui, sin haber ni siquiera comido aún, con tu séquito de monseñores y periodistas, y nos quedamos mirándote y mirándonos, huérfanos ya de ti,  como embobados  despertando de un sueño, oyendo en sordina el ruido del Boeing de Alitalia que te trajo hasta nosotros y que te llevaba de vuelta a Roma, porque mientras has estado, las armas se han callado unas horas, por respeto a ti. Ojalá que te quedaras para siempre! Te fuiste a tu quehacer en Roma y en el mundo, a tu vatilik, a bregar con asuntos de corrupción y a tu Santa Marta querida y nosotros, sin paz ni pan, a nuestra lucha por estar junto a los pobres por decirles que mañana será mejor, que después de la tempestad viene la calma. Mi gente de Bangassou han recogido en unos botecitos tierra en donde tu pisaste! Dicen que está bendecida por tu huella. La llevarán a Bangassou como testigos de lo que han vivido en Bangui, de la inmensa esperanza que has sembrado en sus corazones porque por una vez en sus vidas, demonios negros armados de violencia se trocaron en un ángel blanco vestido de Papa Francisco. Que tus palabras de perdón y de paz, a fuerza de repetirlas, se nos metan en la piel, en el vientre y en el corazón. 


Y gracias de corazón a Dios Padre que no ha permitido que nadie nos agüe la fiesta, que ningún retorcido nos estropee el encuentro, que ningún descerebrado haga daño a nadie. Y gracias sobre todo a Dios Padre que ha querido regalarnos dos día de ensueño, teñidos de paz porque incluso aquellos dos jóvenes que raptaron en Fátima ayer por la mañana para degollarlos, (RD publicó la noticia, pero 5 horas más parte fue desmentida por los mismos padres de Fátima y las familias de los dos jóvenes), los devolvieron sanos y salvos, (por milagro de quién?) a final de la tarde, vivitos y coleando, después de haber tenido la muerte  rozándoles las gargantas.
Bangui 30/11/2015 a 14'45h
Juan José Aguirre, Obispo de Bangassou


 


Carta de Juan José Aguirre sobre la visita del Papa Francisco a Bangui, (Centroáfrica)23/11/2015

Papa Francisco en Bangui:¡¡Te esperamos!!

          Se pueden suspender partidos de fútbol en Europa. Pero los africanos son de otra pasta. Papa Francisco ha dicho que suspender la visita a Centroáfrica el próximo 29 de noviembre, sería como un fracaso, como dar la victoria a los violentos. Y las oraciones de los fieles suben como el incienso, para que todo salga bien. Con todas las precauciones posibles, pero lo esperamos en Bangui, después de haber visitado Kenia y Uganda. Una multitud inmensa tendrá los ojos fijos en aquel religioso de sotana blanca que aparecerá por la puerta del avión sobre las 10 de la mañana, llegado desde Uganda y Kenia, las primeras dos etapas de su primera visita africana.
          Mirando a Francisco entre la multitud estará mi amigo Admed, pues muchos musulmanes esperan también esta visita como agua de mayo. Y el Imán de la mezquita central de Bangui, el imán Kobina Layama, un hombre sencillo, humilde y con una gran capacidad de perdón y de decir las cosas claras. Toda la clase política lo esperará. De Centroáfrica y de los países limítrofes, conferencias episcopales incluidas. Protestantes y fieles de diversas sectas estarán allí porque está en el ambiente que esta visita rezumará miel para todos. El Papa tiene previsto ir a la Mezquita musulmana en la avenida Koudoukou, zona muy caliente desde hace muchos años. Le aconsejan que se encuentre con la comunidad musulmana en otro lugar "menos complicado" para él y su séquito, pero sobretodo para los miles de fieles que seguirán al Papa Francisco a donde vaya y que, en aquel barrio, pueden encontrarse con una bomba de relojería. Irá también al Centro Bautista y Evangélico, a un campo de desplazados, a un orfanato y, sobre todo, a abrir la puerta Santa en la catedral de Bangui. La fórmula es coraje con prudencia, la mirada puesta en el Dios de la fe, en la fuerza demostrada mil veces del Jesús que "anduvo en la mar" aplacando las olas furiosas que azotaban la barca.
       He preguntado a la delegación de Bangassou si querían abandonar. Todos me han dicho que no, que apechugan con lo que sea. Se pondrá en marcha el lunes 23 de noviembre. Un camión con 69 personas, cada uno con su maleta. 750 kms de barro, tierra roja y socavones. En la caja del camión varias sillas para las 10 monjas y los 15 curas que hacen parte de los peregrinos que se desplazan para ver al Papa y recibir sus bendiciones. En Bambari, a mitad del camino, se montará la delegación de allí, una ciudad cruce de caminos, en donde la espiral de violencia de las últimas semanas ha sido horrible. Los que no vayan sentados en la caja del camión irán de pié, en simbiosis con el bamboleo del camión. Mínimo tres días de viaje si nada se complica. "Complicación" es un eufemismo porque se trata de que ninguna barrera de rebeldes armados hasta los dientes los pare o los agreda (hay que pasar unas 20), de tiroteos indiscriminados tanto en la zona musulmana como en la de los anti-balaka, aunque la mayor preocupación es pasar por la zona mbororo  ( pastores itinerantes que controlan una zona de 200 kms, que han sido golpeados sin escrúpulos y ahora se vengan con los viajantes), hasta llegar al asfalto, a 120 Km de la capital, en donde puede pasar de todo por obra y maneras de salteadores sin consciencia. A mi, mi Vicario General y mis curas  me prohíben subir al camión a causa de mis tres infartos y 9 muelles (stens) en el corazón. Iré en avioneta el mismo 23. Iremos hacia Francisco dando tumbos, pero con alegría, confiados de que su presencia es obra del Espíritu Santo capaz de resucitar cadáveres.
          En Bangassou llevamos preparando el viaje una semana. Algunos peregrinos están como un flan. Ir ahora a Bangui es ponerse encima del avispero sobre el que viven allí desde hace muchos meses. Y, de paso, cabrear a las avispas. Pueden lanzar una granada contra la multitud como hicieron el 4 de noviembre en una concentración de universitarios. No explotó esa vez. Era de fabricación china. Pero quién sabe si habrá una próxima. Hemos preparando el viaje desde la oración. ¡La oración de 69 valientes! Estamos con la oración del peregrino ruso, la de la frase (mantra) dicha con las cuentas del rosario, lentamente, sinceramente, atentamente, con amor y cosechando siempre paz interior. Todo para que el miedo no sea más fuerte que nuestra esperanza. La ilusión revolotea en el aire. Pero también un temeroso respeto, porque la capital vive desde hace meses una espiral de violencia que 12.000 cascos azules y 900 soldados franceses de la Sangaris no han sido capaces de frenar. Centroáfrica se ha descompuesto en pedacitos en los tres últimos  años. Líneas rojas han aparecido por todo el país dividiendo a musulmanes y no musulmanes, fragmentando la capital y otras zonas. Hay como una epidemia de violencia que no para, que gangrena una sociedad con olor a podrido y tensa, como la cuerda de una ballesta. La visita del Papa Francisco se vive como una contra reloj rezando para que la lista de asesinatos no suba de los 120 muertos y 300 heridos que llevamos en pocas semanas y se pare por la fuerza de su llegada.
        El Imán Kobina Layama me da un abrazo cada vez que me ve. No por nada hace dos años, por la fuerza de Dios, le salvé la vida. Íbamos en mi coche hacia el aeropuerto con el arzobispo cuando varios centenares de exaltados, armados de machetes y palos, pararon el vehículo para linchar al Imán. Cerré todo con el mecanismo electrónico y me puse en la puerta para que nadie tocara a mi huésped. Me dijeron que nadie quería hacerme daño a mí y al arzobispo, pero que querían al Imán. El forcejeo duró una hora. El arzobispo Mgr Nzapalaïnga luchó también por la vida de su amigo. Nos escapamos de chiripa, el pobre Imán, tirado sobre la alfombrilla y protegido por los vidrios oscuros. Cada vez que me ve me da dos besos y le dice a su esposa que se quite el velo para que yo la bendiga.


        Papa Francisco vendrá hacia nosotros hablando de paz y reconciliación. Nosotros vivimos en un laberinto desde hace 3 años. Aún no hemos encontrado la puerta para salir. Ojalá que el Papa nos enseñe otra salida, quizás por arriba, como dice el poeta argentino Marechal que de "todo laberinto se sale desde arriba". Ojalá que Francisco nos ayude a ponernos en el escalón de arriba y dar con un nuevo itinerario que nos saque de esta violencia infernal. O, simplemente, que nos abra la puerta del Jubileo de la Misericordia en la catedral de la Inmaculada Concepción de Bangui para que, pasando por ella, Jesús nos recoja, cual Buen Samaritano, nos cure y nos lleve a la posada de la reconciliación.
¡¡¡Segunda parte, al final de la visita!!!
                                                                                  Bangassou 20 noviembre 2015
 
                                                                    Monseñor Juan José Aguirre, 
                                                             Obispo de Bangassou (Centroáfrica)
 



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